Qué ver en Portugal: 15 lugares imprescindibles para tu viaje

ACTUALIZADO 09 diciembre 2025 / Artículo por Bernardo Carignano

ACTUALIZADO 09 diciembre 2025 / Artículo por Bernardo Carignano

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Muchísimas personas emigran a Portugal cada año, ya sea por turismo o con intenciones de quedarse a mediano o largo plazo. La popularidad de este país europeo se debe en gran parte a sus increíbles paisajes, con playas, lagos, islas volcánicas, montañas y un clima envidiable

Para que aprovechen de la mejor manera su tiempo, les traemos los 15 lugares imprescindibles para ver en Portugal: desde destinos naturales hasta pueblos medievales. Van a encontrar descripciones de cada sitio y varias recomendaciones para que lo disfruten al máximo. 

Además, al final del artículo les contamos todo lo que necesitan saber para vivir en Portugal en 2025, con la visa Working Holiday como opción más popular para conseguir trabajo de manera legal.  

Ciudades y pueblos históricos para visitar en Portugal

1. Braga

Ubicada en el norte de Portugal, Braga es conocida como la “Roma portuguesa” por su impresionante cantidad de iglesias y monumentos religiosos. Entre todos ellos, el Santuario de Bom Jesus do Monte es sin duda el más emblemático. 

Este recinto, que es Patrimonio Mundial desde 7 de julio de 2019, se encuentra en una colina rodeada de bosques y para llegar pueden subir su famosa escalinata de más de 500 escalones, adornada con fuentes y esculturas. A medida que ascienden, la vista se vuelve cada vez más impresionante.

Si quieren vivir una experiencia única, suban hasta el santuario en el funicular hidráulico, una especie de ferrocarril utilizado para ascender por la pendiente de la colina. Inaugurado en 1882, es uno de los más antiguos en funcionamiento de todo el mundo. 

El casco histórico de Braga también vale la pena. Allí hay varios atractivos:

  • La Catedral de Braga, del siglo XI, la más antigua de todo Portugal. 
  • El Jardín de Santa Bárbara, con flores de todo tipo de colores y organizadas de manera perfecta. 
  • La Plaza de la República, con su inmensa fuente en el centro. 

2. Amarante

Amarante es un destino tranquilo que se encuentra en el norte de Portugal, a orillas del río Támega. El gran protagonista de este lugar es el Ponte de São Gonçalo, un puente construido en el siglo XVIII que une ambas orillas de la ciudad. Además de su belleza, es todo un símbolo histórico de resistencia, dado que, durante 14 días de abril de 1809, las fuerzas locales defendieron el avance del ejército de Napoleón Bonaparte. 

Junto al puente se encuentra la Iglesia y Convento de São Gonçalo, dedicados al santo patrón local, famoso entre los solteros y solteras que le piden ayuda para encontrar pareja. 

El casco histórico está lleno de estrechas calles empedradas, tiendas que venden productos artesanales y cafés donde pueden encontrar los famosos dulces conventuales, que eran elaborados siglos atrás en conventos y monasterios.

Además, Amarante es un excelente punto de partida para que los amantes del vino exploten la región vinícola del Douro. En tanto, los que disfrutan de la aventura pueden hacer senderismo en la Sierra do Marão. En verano, en el río se pueden hacer diversas actividades acuáticas.  

3. Porto

Porto es una ciudad que combina la tradición y la modernidad. Su corazón histórico es el barrio de la Ribeira, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde van a encontrar fachadas coloridas, bares y restaurantes frente al río Duero. 

Su icónico Puente de Don Luis I, diseñado por un discípulo de Eiffel, tiene dos niveles: por la parte superior van a tener vistas increíbles, mientras que por el tramo inferior se llega a Vila Nova de Gaia, donde se encuentran las bodegas de vino que ofrecen visitas guiadas con degustaciones.

En el centro de la ciudad, la Estación de São Bento tiene más de 20.000 azulejos con imágenes que recrean momentos históricos y escenas de la vida rural portuguesa. Otro punto turístico es la Librería Lello, considerada una de las más hermosas de todo el mundo. 

Por otro lado, Porto también es conocido por su oferta gastronómica. Un infaltable para probar es la “francesinha”, un sándwich cubierto de queso fundido y salsa. Para cerrar el día, pueden disfrutar de un paseo en barco por el Duero o ver el atardecer en el mirador da Serra do Pilar.

4. Óbidos

A solo una hora de Lisboa, Óbidos es uno de los pueblos medievales más pintorescos de Portugal. Rodeado por murallas perfectamente conservadas, conserva su esencia a pesar del paso del tiempo, con sus calles empedradas y sus casas blancas tradicionales pintadas con cal y adornadas con enredaderas con flores de todos colores. 

Dentro del recinto amurallado se encuentra la Rua Direita, donde hay tiendas de artesanías y librerías instaladas en antiguos edificios históricos como la iglesia de Santiago. También hay tabernas donde sirven la tradicional ginja de Óbidos, un licor de guindas que muchos visitantes prueban en vasitos de chocolate.

El máximo atractivo de este destino es el Castillo de Óbidos, que se encuentra en lo más alto y ofrece vistas panorámicas de toda la región. 

Durante siglos, Óbidos fue conocida como la “villa de las reinas”, ya que muchas mujeres de la realeza portuguesa recibían la ciudad como regalo de bodas. Además, la villa fue declarada en 2015 Ciudad Literaria por la UNESCO.

5. Monsanto

Monsanto es parte de la ruta de Aldeias Históricas. A primera vista sorprende por sus casas, que aprovechan enormes bloques de granito que sirven de muros, techos o parte de la estructura. De esa manera, se integra perfectamente al paisaje, lo que le valió el título de “la aldea más portuguesa de Portugal”.

Mientras caminan por sus callejuelas empinadas, pueden encontrarse con muchas viviendas parecen estar literalmente aplastadas por las rocas. En lo más alto de este lugar, están las ruinas del castillo.

En Monsanto hay pequeños comercios y tabernas donde se pueden probar embutidos y platos de caza típicos de la región. Es muy importante llevar calzado cómodo, dado que las calles son empinadas y de piedra.

6. Sintra

Sintra es un lugar que encajaría a la perfección en una película de fantasía. Ubicado a solo 30 kilómetros de Lisboa, este pequeño pueblo es Patrimonio de la Humanidad por su Paisaje Cultural. Aquí van a poder encontrar palacios repletos de colores, jardines con flores exóticas y calles que parecen laberínticas. 

Hay tres puntos turísticos imprescindibles en Sintra: 

  • El Palacio Nacional da Pena, en lo alto de la sierra, es su mayor símbolo. Desde allí tienen increíbles vistas hacia el océano y hacia las llanuras de Lisboa. 
  • La Quinta da Regaleira, reconocida por su famoso pozo ceremonial, con una escalera espiral que desciende hasta un sistema de túneles subterráneos.   
  • El Palacio de Monserrate, con jardines que reúnen plantas de todo el mundo.

Para moverse entre los palacios, pueden tomar el bus turístico 434 o contratar los vehículos motorizados de tres ruedas, conocidos como tuk-tuk. Y si les queda tiempo, completen el día en el cercano Cabo da Roca, el punto más occidental de Europa continental, donde hay inmensos acantilados.

Sintra tiene un microclima particular: incluso en pleno verano, las mañanas pueden ser muy frescas. Por eso, es ideal llevar algún abrigo, además de calzado cómodo para caminar entre colinas y senderos. 

7. Cascais

Cascais fue en su momento el lugar de veraneo de la aristocracia portuguesa y hoy mantiene esa estética elegante, combinada con el ambiente de un pueblo costero. Su centro histórico, con calles empedradas y casas adornadas con azulejos, está repleto de tiendas, restaurantes y plazas.

Uno de sus atractivos naturales más famosos es la Boca do Inferno, un acantilado donde el mar entra con fuerza por una abertura en medio de las rocas. Los días de oleaje fuerte, se puede ver un espectáculo único en el mundo. Cerca de allí, hay playas de aguas tranquilas. En tanto, la Praia do Guincho, en las afueras, atrae a los amantes del surf y el kitesurf, dado que es azotada por muchísimo viento.

Llegar a Cascais desde Lisboa es muy fácil: basta con tomar desde Cais do Sodré un tren que recorre la costa del río Tajo hasta desembocar en el Atlántico.

8. Lisboa

Lisboa, la capital de Portugal, está construida sobre siete colinas repletas de miradores que ofrecen vistas espectaculares. Uno de los más conocidos es el Miradouro da Senhora do Monte, desde donde se puede observar casi toda la ciudad. En tanto, el Miradouro de Santa Catarina es ideal para ver la puesta de sol sobre el río Tajo.

El barrio de Belém reúne algunos de los monumentos más emblemáticos: la Torre de Belém y el Mosteiro dos Jerónimos, ambos Patrimonio Mundial. Si visitan ese lugar, no se olviden de probar los auténticos pastéis de nata en la histórica pastelería Pastéis de Belém.

Otros pueblos pintorescos que vale la pena visitar son: 

  • Alfama: es una de las áreas más antiguas de Lisboa y conserva su arquitectura medieval. Su tranvía 28 recorre sus calles hasta llegar al castillo de São Jorge del siglo XI.
  • Bairro Alto: es el corazón de la vida nocturna, con modernos bares que contrastan con la antigua arquitectura del barrio.
  • Baixa: es el centro histórico de Lisboa. En torno a las plazas Commerce y Rossio, se levantan los edificios construidos después del terremoto de 1755.

Naturaleza y paisajes increíbles en Portugal

9. Archipiélago de las Azores

El archipiélago de las Azores, en medio del océano Atlántico, es un paraíso remoto conformado por nueve islas repletas de vegetación, lagunas volcánicas, acantilados y praderas. Apenas el 5% de toda la superficie tiene construcciones, mientras que el resto se mantiene completamente natural.

Uno de los atractivos más populares se encuentra en la isla de Flores, donde está el Poço da Alagoinha, también llamado Ribeira do Ferreiro: decenas de cascadas caen por una inmensa pared cubierta de musgo hacia una laguna. Para llegar hasta allí hay que hacer una caminata corta, pero vale completamente la pena.

Las Azores son también uno de los mejores lugares del mundo para el avistaje de cetáceos. Desde islas como Faial o Pico, parten excursiones para ver delfines, cachalotes y, según la época, incluso rorcuales, también conocidos como ballenas de aleta.

Además, las islas están repletas de caminos señalizados para hacer senderismo entre cráteres, fajãs (terrazas costeras) y miradores naturales. 

El clima es muy cambiante, por lo que siempre conviene llevar ropa de lluvia. La mejor época para visitarlas es de mayo a septiembre, cuando el tiempo es más estable y la vegetación se encuentra en su máximo esplendor.

10. Madeira

Madeira, conocida como la “isla jardín”, es un destino ideal para aquellos que disfrutan de estar en contacto con la naturaleza y de hacer senderismo. Su red de levadas (canales de riego acompañados de senderos) atraviesa bosques, túneles y laderas con vistas al mar. Una de las rutas más famosas es la que une el Pico do Arieiro con el Pico Ruivo, el punto más alto de la isla. Desde allí, se pueden observar las nubes desde arriba.

En su capital, Funchal, se van a encontrar con mercados de productos locales, jardines botánicos y un teleférico que lleva hasta el barrio de Monte. Desde allí, pueden descender en los tradicionales carreiros, unos trineos de mimbre guiados por dos hombres que bajan por las calles empinadas.

Además de senderismo, Madeira ofrece oportunidades para practicar buceo, hacer parapente y observar animales marinos como delfines y ballenas

11. Sagres y el Parque Natural del Sudoeste Alentejano

Sagres, en el extremo sudoeste de Portugal, es un lugar que transmite la sensación de estar en el “fin del mundo”. Es que hay inmensos acantilados que dan al océano Atlántico, con un fuerte viento que sopla durante casi todo el año.

Uno de los puntos más visitados es el Cabo de São Vicente, con su faro y su popular plataforma sobre el mar. Allí pueden disfrutar del atardecer, con el sol escondiéndose por el océano. 

La zona forma parte del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, que protege una franja costera prácticamente virgen. Allí van a encontrar playas salvajes como Beliche o Tonel. También se encuentra la Fortaleza de Sagres, construida en el siglo XV.

El parque es perfecto para hacer senderismo siguiendo tramos de la Rota Vicentina, una red de caminos que pasa por miradores, dunas y pueblos pesqueros. 

12. Lagos

Lagos es una ciudad ubicada en la región del Algarve. Su centro histórico está rodeado por murallas del siglo XVI y cuenta con calles adoquinadas, plazas y un puerto clave en la historia marítima de Portugal.

Su mayor atractivo natural es Ponta da Piedade, un conjunto de acantilados y formaciones rocosas de tonos dorados que se adentran en el mar. En ese lugar hay pasarelas y miradores, además de una escalera de 182 escalones que desciende hasta una pequeña cala. Desde allí pueden tomar paseos en barco o alquilar un kayak para explorar cuevas desde el agua.

Además de Ponta da Piedade, Lagos cuenta con playas como Praia do Camilo y Praia Dona Ana, famosas por su agua turquesa. Además de descansar bajo el sol, pueden hacer todo tipo de actividades acuáticas.

13. Benagil, la cueva más famosa del Algarve

La Cueva de Benagil es uno de los lugares naturales más fotografiados de Portugal. Se accede únicamente por mar, ya sea en barco o kayak. No se recomienda nadar hasta allí por las corrientes marinas y por el paso de embarcaciones. 

A esta inmensa cueva se accede a través de dos arcos naturales que se abren en medio de la formación rocosa. Su gran particularidad es su “ojo”: una gran abertura en el techo que deja entrar la luz del sol

Cerca de Benagil se encuentra Praia da Marinha, considerada una de las playas más bonitas de Europa. Es recomendable combinar ambos destinos en un mismo día, siempre que las condiciones climáticas lo permitan.

14. Ericeira y Peniche

Ericeira es la primera Reserva Mundial de Surf de Europa, con una gran variedad de olas para todo tipo de personas, desde principiantes hasta los más experimentados. Playas como Ribeira d’Ilhas, Coxos y Pedra Branca son visitadas cada año por surfistas de todo el mundo.

A una hora al norte se encuentra Peniche, donde van a encontrar la playa de Supertubos, conocida como el “Pipeline europeo” por sus tubos perfectos en las olas. Allí se celebran competiciones internacionales que reúnen a los mejores surfistas.

Aunque es un destino pensado para surfistas, también hay algunas actividades para quienes no practican ese deporte acuático: paseos por acantilados, visitas a faros y degustación de mariscos frescos.

15. Évora

Évora, declarada Patrimonio de la Humanidad, es un museo al aire libre en el corazón de la región del Alentejo. Sus calles empedradas y casas blancas pintadas con cal están adornadas con balcones de hierro y azulejos, que representan un ambiente típicamente portugués.

Allí se encuentra el Templo Romano, del siglo I. Muy cerca está la Catedral de Évora, una de las más grandes de Portugal, que permite subir a su terraza para disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad.

Uno de los lugares más increíbles es la Capela dos Ossos, en la Iglesia de San Francisco. Sus paredes y pilares están recubiertos con miles de huesos humanos, acompañados por la inscripción “Nós ossos que aqui estamos pelos vossos esperamos” (“Nosotros, huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos”).

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Visa Working Holiday Portugal

La Working Holiday Portugal es una de las opciones más elegidas. Este programa les permite vivir y trabajar legalmente en el país durante 12 meses.

Además, pueden realizar cursos o formaciones por un máximo de seis meses, así como también entrar y salir del país todas las veces que quieran mientras dure la visa.

El requisito que la diferencia de otras Working Holiday es que deben tener estudios terciarios completos o al menos dos años de carrera universitaria aprobados.

Eso sí: hay solo 100 cupos por año, por lo que conseguirla no siempre es fácil. Si no logran un lugar, no se desanimen: hay otras vías para emigrar a Portugal que también pueden ser una gran oportunidad.

Visa Nómada Digital Portugal

La Visa Nómada Digital es ideal para freelancers y emprendedores que quieren instalarse en Portugal sin dejar de trabajar para clientes de cualquier parte del mundo. No importa su nacionalidad, sino cumplir los requisitos. 

Deben demostrar un ingreso mensual promedio en los últimos tres meses de al menos el equivalente a cuatro salarios mínimos portugueses. Si son freelancers, tendrán que presentar un contrato o propuesta de servicios, mientras que si son emprendedores, deben tener un contrato con una incubadora de startups portuguesa.

La visa les permite vivir en el país por un año, con la posibilidad de extenderla hasta cinco años.

Visa de Búsqueda Laboral: para encontrar empleo en Portugal

Si lo que quieren es mudarse a Portugal para buscar trabajo, esta visa es perfecta. Les da cuatro meses para encontrar un empleo y, si aún no lo consiguen, pueden extenderla otros dos meses.

Entre los requisitos más importantes están: pasaje de regreso, seguro médico de al menos 30.000 euros, fondos equivalentes a tres sueldos mínimos portugueses y prueba de alojamiento.

Si no encuentran trabajo en 180 días, deberán volver a su país. Pero si lo consiguen, solo tendrán que pedir una cita en la Agencia para la Integración, Migración y Asilo (AIMA) para tramitar su residencia de dos años.

Con opciones de visas que se adaptan a distintos proyectos de vida, el país se presenta como un lugar ideal tanto para quienes buscan viajar y trabajar temporalmente, como para quienes desean iniciar una nueva etapa. Sin importar la elección, Portugal ofrece la oportunidad de vivir experiencias inolvidables.

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